De la esperanza a la realidad: discursos de once años de gestión

El gobernador presidirá por última vez la apertura de sesiones en la Legislatura. El repaso de lo que dijo desde 2008.

Cuando JUAN MANUEL URTUBEY se siente mañana, a las 10.30, en el estrado del recinto de sesiones de la Legislatura habrán pasado 11 años desde la primera vez que cumplió con la ceremonia de presidir, como gobernador, la apertura anual de la actividad parlamentaria provincial. A diferencia de su primer discurso en esas circunstancias, que lo brindó con una edad de 38 años, mañana, ya con 49, tendrá poco margen para hablar de proyecciones de obras y otras iniciativas para Salta, por los pocos meses que restan para que se acabe su última gobernación. Sin embargo, es de esperar que haga un balance de sus tres mandatos consecutivos y deje a la ponderación de los diputados y senadores la medida de cuánto cumplió de aquel slogan con el que se identificó al inicio de su gestión, cuando prometía "hacer realidad la esperanza".

También podría agregar a ese resumen, como lo hizo el año pasado para el mismo acto, sus consideraciones sobre el crítico contexto económico y social del país y, de esa manera, reafirmar un posicionamiento en el mapa político nacional, esta vez con la confirmación de su candidatura a presidente.

En la contrastación de los distintos discursos del gobernador en las aperturas de sesiones legislativas con lo que fue ocurriendo en Salta desde 2008, la realidad se explica sola, para quien quiera verla. Como guía, acompañan a esta nota algunas de las partes destacadas de las alocuciones de Urtubey en la Casa de los Leones sobre las diferentes áreas de gobierno. Lógicamente, en ese tipo de acto solo se suele resaltar lo mejor de la administración o las aspiraciones a que eso suceda.

Más allá de lo que se dijo y prometió ante el parlamento salteño, quien reemplace al actual gobernador en diciembre se encontrará con varios temas que no se resolvieron en más de una década y otros que ya forman parte de un política de estado y que requieren continuidad. En el último grupo se debe incluir al turismo y a la promoción minera.

El desarrollo industrial y la resolución del ordenamiento territorial para incrementar la producción agraria son puntos que quedarán pendientes para la próxima gestión y sobre los que poco se avanzó. En definitiva, el 1 de abril de 2020, a quien le toque abrir las sesiones de la Legislatura tendrá que hablar de una provincia que está entre los distritos con peores indicadores económicos y sociales del país, como ocurre en la actualidad.